Lejos queda aquel 26 de junio de 2008 en el que Sacramento Kings eligió con el pick 12 a un chaval senior de la Universidad de Rider. Venía de promediar 20'4 puntos y 12'1 rebotes en su último año universitario pero ni siquiera estaba invitado a la Green Room.
Este mismo verano, Thompson renovó con los Kings por 30 millones de dólares para las próximas 5 temporadas, una suma ganada a pulso año tras año y a pesar de la competencia. Ya en su año rookie, JT fue el segundo máximo reboteador del equipo, sólo por detrás de Brad Miller que abandonaría la franquicia a mitad de temporada.

Traspasaba a Hawes para traer a un veterano como Samuel Dalembert, pero lejos de verse desanimado ante la escasez de minutos -8 menos que en su año sophomore- Thompson creció para ser el mejor jugador posible desde el banquillo. Incluso, con la llegada de los rookies DeMarcus Cousins y Hassan Whiteside, lesionado todo el curso.
La competencia le hizo fuerte y JT se sobrepuso a la adversidad a base de trabajo. Aun así, los Kings decidieron reforzar su pintura con el fichaje de Chuck Hayes, más las puntuales aportaciones de Donté Greene -su gran amigo en la plantilla- y Travis Outlaw. La lesión de Hayes le lanzó a la titularidad y se consolidó como un gran defensor interior junto a Cousins.
En estos tres centenares en la NBA, Thompson promedia 10'4 puntos, 7'2 rebotes, 1'3 asistencias, 0'5 robos y 0'8 tapones, habiendo sido titular en 204 partidos.