
En los últimos diez años, la liga ha cambiado notablemente. A principios de siglo, O'Neal dominaba la liga, LeBron James estudiaba conocimiento del medio en un instituto de Ohio, y Allen Iverson era uno de los jugadores más deseados. Pero las cosas han cambiado. Hoy es Pau Gasol quien ayuda a ganar anillos a Kobe Bryant, James ya tiene dos premios a mejor jugador de la temporada, y Iverson apenas es la tercera referencia ofensiva de un equipo turco.
Más allá de estas cuestiones, hay un dato sólo apto para curiosos, para los amigos íntimos de la estadística, las curiosidades y el mundo oscuro de la NBA. El dato es que en los últimos diez años, Houston Rockets y Sacramento Kings han compartido 17 jugadores.

Sin embargo, hay quienes parecen tener muy claro que Houston es la siguiente parada a Sacramento, o viceversa. Así existen casos como el de Justin Williams, que jugó su año de rookie en los Kings, y el de sophomore en Houston. Como él, aunque ya en la plenitud de su carrera, Jim Jackson eligió el mismo camino. El penúltimo fue Garrett Temple, que después de jugar 9 partido en los Rockets, jugó 5 más en los Kings. Este verano, Brad Miller se unió al club.
Estos caminos parecen demasiado complicados, por lo que siempre hay algunos que hacen el trayecto buscando atajos, o lo que es lo mismo, mediante un traspaso. Ron Artest abrió la veda hace unos años, lo que permitió a Donté Greene y Bobby Jackson entrar en el selecto grupo de jugadores que han vestido las dos camisetas.
Sin ir más lejos, el año pasado volvió a darse este suceso. Los Kings recibían a Carl Landry y Joey Dorsey, como compensación por el traspaso de Kevin Martin y Hilton Armstrong. Una vez más, Rockets y Kings, compartiendo jugadores.

Pero no es cosa de la última década. En los 90, jugadores como Otis Thorpe, Brent Price, Chucky Brown, Vernon Maxwell, Kenny Smith vistieron ambas camisetas, así como Cuttino Mobley.