
Casi un año después, y poco más de un mes después de que España ocupara el Ifni, el mismo lugar que había visto nacer a Maurice Stokes, recibía a otro niño: Jack Twyman.
Desde tiempos de instituto, Stokes y Twyman se habían enfrentado en múltiples ocasiones, debido a que sus institutos competían en la misma zona, pero había llegado la hora de elegir College y mientras Stokes se decantaba por la pequeña Universidad de Saint Francis, Twyman ponía rumbo a la Universidad de Cincinnati. Allí, ambos tuvieron un papel importantísimo en el juego y ambos firmaron una estadística realmente impresionante. Twyman promedió 18 puntos y 14 rebotes; mientras que Stokes firmó 23 puntos y 22 rebotes de promedio, sobresaliendo los 43 puntos anotados en las semifinales del NIT, y su posterior MVP del torneo.
En estas llegó el Draft de la NBA, y allí estaban Stokes y Twyman, espectantes. En primer lugar,

Mientras tanto, Twyman seguía esperando, hasta que en la posición 10, Rocheter Royals volvían a elegir y escuchaba su nombre. Los chicos que nacieron en el mismo lugar y casi en la fecha, se unían para jugar en la NBA.
La temporada regular no se hizo esperar, y Stokes, ya en el primer partido, dejó a todos boquiabiertos: 32 puntos, 20 rebotes y 8 asistencias. Ese primer año, Stokes fue nombrado Rookie of the Year (17-16-5) y se conviritió en el mejor reboteador de toda la NBA. Twyman (14-7-2) iba a su ritmo.
Pero dos años después de la llegada de ambos a la liga, los Rochester Royals cambiaron de ciudad. ¿El destino? Cincinnati. El roster que dirigía Bobby Wanzer era jovencísimo, con George King (29) como veterano del equipo, y como era lógico, Twyman y Stokes iban a ser los líderes del equipo. No podía ser de otra manera. Ambos estaban completando las mejores cifras de su carrera (Twyman 17-6-2; Stokes 17-18-6)...hasta que llegó el fatídico día.

Tres días después, los Royals regresaban de jugar en Detroit y en el viaje de vuelta, Stokes no se sentía bien. "Me siento como si fuera a morirme", le confesó a un compañero. Una vez que el avión aterrizó, Stokes fue trasladado al hospital, donde entró en coma..."Nunca he visto a un jugador que combinara tan bien su tamaño, fuerza y velocidad", diría Twyman después. Pero la carrera de ensueño había terminado ese 12 de marzo de 1958 en Mineapolis.
A partir de entonces, Stokes no pelearía nunca más por un rebote, sino por su vida...