La pretemporada de la NBA ha terminad y las sensaciones en Sacramento no podrían ser más preocupantes.
La gran incógnita de estas semanas era el regreso de Ben Simmons, quien volvía a vestirse de corto tras un año entero de inactividad. Aunque ha firmado números polivalentes rozando el triple-doble en el último encuentro, su rendimiento sigue bajo la lupa. El australiano aporta visión de juego y ritmo a la transición, pero su conocida falta de amenaza en el tiro exterior condiciona demasiado el espacio ofensivo.
Por su parte, referentes como Domantas Sabonis y Zach LaVine han intentado sostener el ataque titular sin hallar continuidad colectiva. El lituano ha firmado 9 puntos y 6'5 rebotes en 20 minutos por noche, y el escolta 12 puntos, 2 asistencias y 2'5 robos en casi 23 minutos.
Repasando los antecedentes de la franquicia, este balance sin triunfos evoca recuerdos recientes nada halagüeños. En la campaña 2024-25, el equipo atravesó un arranque de preparación igual de nefasto que terminó pasando factura en la competición oficial. Aquellas dudas estivales se tradujeron en un inicio de fase regular muy irregular del que jamás lograron recuperarse del todo.El contexto actual obliga a preguntarse si el vestuario volverá a tropezar con la misma piedra o sabrá reaccionar a tiempo. La falta de consistencia defensiva y los problemas para abrir la pista con el tiro de tres son un calco de los errores del pasado. Si las figuras principales no dan un paso al frente para liderar, el proyecto corre el riesgo de estancarse prematuramente.
Es cierto que en la pretemporada priman las pruebas tácticas y el reparto de minutos por encima de las victorias. No obstante, cuando el juego colectivo transmite sensaciones tan pobres, el argumento del ensayo pierde peso con rapidez. La afición californiana exige respuestas inmediatas para evitar que las dudas veraniegas se transformen en una pesadilla oficial.
Con el debut oficial a la vuelta de la esquina, a Sacramento se le agota el margen de error para ajustar su rotación. El vestuario debe transformar la frustración de este 0-5 en un impulso competitivo urgente para silenciar las críticas desde el primer balón al aire. La exigencia de la Conferencia Oeste no perdona y el crédito del equipo empieza a consumirse.





